
Prevenir y combatir las enfermedades transmitidas por los alimentos (ETAs) es una tarea de la industria de alimentos. En la época de la globalización y la multiplicación del intercambio entre las naciones, acarrea severos perjuicios económicos sobre la economía de un país el no garantizar estándares de inocuidad y calidad.
Así lo planteó Alfredo López, de la Universidad de la Salle, en su intervención de la tarde en Food Safety 2010. Uno de los casos más destacados por el conferencista fue el de las frambuesas guatemaltecas, que afectó en 1997 las exportaciones de la fruta por el brote de una enfermedad.
La unión de inocuidad, calidad y competitividad comercial de los alimentos es uno de los retos que presenta la industria en la actualidad, Los consumidores no sólo exigen mayores garantías de inocuidad sino también más calidad en los productos que adquieren.
López cree que la cultura de cada país influye mucho, por esto aseguró: “que un sistema alimentario integral se caracteriza por una serie de atributos”. Para el académico la infraestructura debe estar adecuada a las necesidades del sector.
“Muchas veces uno tiene en cuenta los puntos críticos de control, todas las tecnologías que se apliquen en cada etapa son fundamentales, si se modifican van a ser benéficas para el alimento”, afirmó. El conferencista cree que la adopción de decisiones debe estar basada en principios científicos, para responder a las necesidades de los futuros desafíos y expansión de mercados.