Utilización de prebióticos



Con el aumento creciente en la expectativa de vida de la población, junto con el crecimiento exponencial de los gastos médicos en hospitales, la sociedad necesita superar estos desafíos con el desarrollo de nuevos conocimientos científi cos y de tecnologías que resulten en cambios signifi cativos en el estilo de vida de las personas.

La nutrición debe adaptarse a estas situaciones, mediante el desarrollo de nuevos conceptos tales como la nutrición optimizada, con el objetivo de maximizar las funciones fisiológicas de cada individuo, a fin de garantizar tanto el bienestar como la salud, y así minimizar el riesgo de desarrollar enfermedades durante toda la vida. En este contexto, los alimentos funcionales como los probióticos y prebióticos surgen como conceptos estimulantes.Son considerados alimentos funcionales aquellos que, más allá de proveer una nutrición básica, proveen salud.

Estos alimentos aportan a la salud por medio de mecanismos no previstos por la nutrición convencional, debiendo ser enfatizado que este efecto debe enfocarse y limitarse a la promoción de una buena salud y no a la cura de una enfermedad.

El tracto gastrointestinal humano es un micro-ecosistema cinético que posibilita el desarrollo normal de las funciones fisiológicas del hospedero, a menos que microorganismos perjudiciales y potencialmente patogénicos dominen. Mantener el equilibrio apropiado de la microbiota puede ser asegurado por una suplementación sistemática en la dieta de probióticos, prebióticos y simbióticos. De hecho, en los últimos años, el concepto de alimentos funcionales pasó a concentrarse de manera intensiva en los aditivos alimenticios que pueden ejercer efecto positivo sobre la composición de la microbiota intestinal.

Los prebióticos y los probióticos son actualmente los aditivos alimenticios que componen estos alimentos funcionales. Sin embargo, es importante destacar que la eficacia de los probióticos, prebióticos y simbióticos sobre el estado de salud y nutrición del hospedero es dependiente de los cambios que estos promueven en la composición y en la actividad metabólica de la microbiota residente.


Prebióticos

Los prebióticos son actualmente definidos como “ingredientes selectivamente fermentables que permiten cambios específicos en la composición y/o la actividad de la microbiota gastrointestinal, los cuales resultan en beneficios al bienestar y salud del hospedero”. El prebiótico puede inhibir la multiplicación de patógenos, garantizando beneficios adicionales a la salud del hospedero. Estos componentes actúan más frecuentemente en el intestino grueso, sin embargo ellos pueden también tener algún impacto sobre los microorganismos del intestino delgado. Entre los principales prebióticos están la inulina y los fructoligosacáridos, los cuales han sido los más estudiados.


Los prebióticos en la industria

La inulina y la oligofrutosa pertenecen a una clase de carbohidratos denominados frutanos. Los frutanos no son cariogénicos, una vez que no son utilizados como substratos por Streptococcus mutans, microorganismos responsables por el surgimiento de la carié. En virtud de poseer cadenas de diferentes tamaños, la inulina y la oligofrutosa confieren propiedades distintas a los productos alimenticios a los cuales son añadidas.La oligofrutosa, compuesta de oligómeros de cadenas cortas, posee propiedades similares a las de los azucares y de los concentrados de la glucosa, presentando desde 30 hasta 50% del poder endulzante y mayor solubilidad que el azúcar. Siendo así, este frutano es frecuentemente empleado en conjunto con edulcorantes de alto poder endulzante, para sustituir el azúcar, resultando en un perfil endulzante bien balanceado.

La oligofrutosa es también utilizada con el propósito de dar consistencia a los productos lácteos, suavidad a los productos de panadería, disminuir el punto de congelamiento de postres congelados, conferir poder crujiente a galletas de bajo contenido de grasa y, además, sustituir el azúcar también como pegante en cereales.Constituida de cadenas largas, la inulina es menos soluble que la oligofrutosa y, cuando se diluye en agua o leche, forma microcristales que interactúan para el origen de una textura cremosa. Es empleada como sustituto de la grasa en productos lácteos, patés, salsas, rellenos, coberturas, postres congelados y productos de panadería.



 
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Edicion No. 25

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