Sociedades de intermediación aduanera, requisito para pensar en el exterior



SOCIEDADES DE INTERMEDIACIÓN ADUANERA, REQUISITO PARA PENSAR EN EL EXTERIOR


Las SIA no son sólo un requisito de ley para aquellas empresas que quieran entrar en el mundo del comercio exterior; son una herramienta que facilita a las empresas el manejo de trámites propios de las operaciones aduaneras.





Las empresas de comercio exterior del sector tienen en las Sociedades de Intermediación Aduanera (SIA) un gran soporte para temas sobre logística y transporte en procesos de importación y exportación. La intermediación aduanera es una actividad mercantil y de servicio llevada a cabo por las SIA, que facilitan a los empresarios el cumplimiento de las normas legales en materia de importaciones, exportaciones, tránsito aduanero, y cualquier otra operación de este tipo. Las SIA están autorizadas por la Dian, y su labor está regulada por los decretos 2685 de diciembre 28 de 1999 -Estatuto Aduanero-, y el 1232 de junio 20 de 2001.

 

¿Cómo funcionan?

En Colombia, desde el punto de vista legal, toda empresa que recurra a operaciones aduaneras de más de mil dólares norteamericanos, debe recurrir a una SIA. El costo de su gestión se establece por común acuerdo entre el empresario y la sociedad aduanera, aunque, por lo general, corresponde a un porcentaje del valor total de la exportación, además de un costo mínimo.

 

En comercio exterior, son consideradas también Sociedades de Intermediación Aduanera los Almacenes Generales de Depósito que están bajo el control de la Superintendencia Bancaria, siempre y cuando ejerzan la actividad de intermediación aduanera de las mercancías consignadas a su nombre. Por otra parte, de acuerdo con la legislación colombiana, “las SIA no pueden llevar a cabo tareas de consolidación o desconsolidación y transporte de carga o depósito de mercancías”, señala Proexport.

 

Según José Roberto Concha, Director de Icecomex de la Universidad Icesi de Cali, las responsabilidades de las SIA son básicamente tres. La primera es la “veracidad y exactitud de la información contenida en los documentos que suscriban sus representantes acreditados ante la Dian, así como la declaración de tratamientos preferenciales, exenciones o franquicias, y de la correcta clasificación arancelaria de las mercancías”.

 

La segunda responsabilidad es los atributos aduaneros, tasas, sobretasas, multas y sanciones que se deriven de las actuaciones que realicen como declarantes autorizados. Por último, según Concha, las SIA responderán en controversias de valor, únicamente cuando declaren precios diferentes a los estipulados en la factura y demás documentos aportados por el importador.

 

Así como las SIA tienen responsabilidades, existen también aspectos a los cuales son totalmente ajenas, como es el caso del pago de las diferencias de tributos aduaneros, el pago de sanciones y el incumplimiento de regulaciones y restricciones que no sean arancelarias.

 

Elija su SIA

Según Proexport, teniendo en cuenta que la labor de las SIA es de gran importancia en el éxito de un proceso de importación o exportación, la escogencia de cada una de ellas es un elemento al que hay que prestarle mucha atención. Lo más importante es que se encuentre autorizada por la Dian, y que tengan un buen récord de operaciones exitosas bajo una gestión bien reputada.

 

Otro de los factores para tener en cuenta al momento de operar con una SIA es su capacidad de brindar referencias, a través de clientes que sean testigos de su buena gestión. De igual manera, el grado de especialización en algún producto o servicio es otro de los puntos a evaluar, dado que una sociedad que conozca los intríngulis de las regulaciones de cierto producto, tiene una ventaja en todo el proceso normativo y logístico.

 

Desde el punto de vista del servicio, el valor agregado y la organización interna –oficinas, puntos de atención donde se hace el despacho– son otro factor importante a considerar, dado que es un elemento que juega a favor de la simplificación de los procesos aduaneros. Las alianzas con otras organizaciones también resultan clave en la actividad comercial, dado que respaldan la SIA y demuestran su capacidad de asociación.

 

Según José Roberto Concha, la mejor manera de escoger una SIA es a través de un concurso que permita evaluar calidades técnicas y administrativas, y no a través de la que ofrezca mejores costos. Una vez se haya tomado una decisión, es importante que el exportador o importador suscriba un contrato con la sociedad para establecer las obligaciones contractuales que se quieran pactar.

 

“Adicionalmente, es recomendable que se haga por lo menos una vez al año una auditoría de las declaraciones de importación y exportación, en la medida como la SIA esté obrando en representación de la empresa”. En la actualidad, un Proyecto de Ley Modificatorio exigiría que las SIA tengan un capital base de cinco mil millones de pesos, que contrastan en la actualidad con los $435 millones exigidos para llevar a cabo su actividad aduanera. Ello, para buscar mayor solidez en estas empresas, las cuales son clave en el desarrollo del comercio internacional colombiano.


 
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