A ESTADOS UNIDOS SE PUEDE EXPORTAR MÁS

Para el Presidente de la Cámara Colombo Americana de Comercio, Colombia tiene grandes oportunidades de ampliar su mercado en los Estados Unidos. No obstante, necesita de más inversión y de otra visión.



El volumen de inversión que había recibido Colombia en los últimos meses, hacía pensar a los medios económicos que el país se encaminaba a seguir el ejemplo de países como Chile y Brasil, para constituirse en un centro empresarial. Un foco con potencial que incluso podría cubrir mercados de otros países. Y de acuerdo con estadísticas de Proexport, en lo corrido de 2008 el país ha recibido inversiones cercanas a los US$2.500 millones. Sin embargo, los niveles de producción aún son precarios para conquistar mercados globales.

 

De ahí que Miguel Gómez, Presidente de la Cámara de Comercio Colombo Americana, se atreva a sostener que todavía existen muchos retos para la industria alimenticia del país, de cara a conquistar otros mercados, como el de Estados Unidos. IAlimentos habló con él, con el fin de conocer sus perspectivas sobre las oportunidades de la industria en ese mercado.



I.A. ¿Qué tan cierto es que tengamos una bonanza económica respaldada en la inversión extranjera?

 

Miguel Gómez. Colombia está recibiendo unos volúmenes de inversión muy superiores a los que tenía en el pasado. A finales de la década pasada recibíamos entre mil y dos mil millones de dólares. Y este año vamos a pasar a los 10 y 12 mil millones. Eso es un cambio trascendental en la estructura de la economía colombiana. Alrededor de un 40% de esa inversión proviene de empresas americanas, o sea que podríamos pensar que vamos a tener cuatro mil o cinco mil millones de dólares de inversión americana en Colombia. Esa inversión está concentrada en energía, carbón, gas, petróleo y biocombustibles, mayoritariamente. Pero en Colombia unas 143 empresas americanas invierten en varios sectores: desde bienes de consumo directo, pasando por alimentos y productos de alta tecnología. La inversión americana es muy diversa. Entonces sí creo que estamos cambiando de registro. De ahí a decir que Colombia sea un Chile, pues faltaría hacer un ajuste económico, aunque vamos por buen camino.

 

I.A. ¿En qué consiste ese ajuste económico?

 

Miguel Gómez. Faltan cosas importantes: primero, una decisión política de convertir infraestructura y logística en una prioridad nacional. Cuando uno le pregunta a los empresarios de la cámara si le tienen miedo a algo con respecto al TLC, la gente contesta “logística”. La gente sabe que es competitiva produciendo sus bienes, pero cuando el producto sale de su fábrica empieza a perder competitividad. La logística de nuestro comercio exterior es muy pobre. Y eso tiene que ver con una deficiente infraestructura, costos muy altos de transporte, sistemas de cargue y descargue ineficientes, tiempos de espera muy largos. Eso nos hace más costosos y más ineficientes. Por eso es una prioridad.

La segunda es la importancia que necesita el país en términos de estabilidad. Hemos logrado cambiar la imagen de Colombia de negativa a positiva. Pero la gente no sabe si esto va a durar. En Chile la gente sabe que, sin importar las elecciones, los elementos fundamentales de la política económica y social no van a modificarse. Ese mensaje todavía no lo tiene la comunidad internacional, con respecto a Colombia. Y obviamente elementos como la posibilidad de una segunda reelección del presidente Uribe generan mucha incertidumbre, porque no se sabe si nuevamente van a cambiar las normas o no. Y lo que uno necesita es que a lo largo y ancho del espectro político haya temas que sean de interés nacional, y que no se modifiquen. Necesitamos políticas de estado de largo plazo, porque en el corto plazo no se hace nada.

 

I.A. ¿En cuánto a la situación política del país, qué prefieren los empresarios extranjeros?

 

Miguel Gómez. Hay gente que preferiría que Uribe se quedara toda la vida, que sería la garantía de estabilidad. Otros creen lo contrario: que si no se va, la estabilidad del país va a estar en juego. Si me preguntan cuál es la composición, yo diría que un 40% quisiera que Uribe fuera reelegido y un 60%, que hubiera una transición pacífica dentro de la continuidad.

 

I.A. ¿Cómo está el panorama de las inversiones en la industria de alimentos, entre Estados Unidos y Colombia?

 

Miguel Gómez. Colombia tiene algunos productos de alimentos muy importantes. Los dos más grandes, en los que el mercado de los Estados Unidos es muy importante, son café y banano. Pero hay un potencial muy grande de cambios en este sector. Y quiero mencionar dos direcciones: La primera es que si hay TLC es probable que tengamos una segunda ola de compras de empresas colombianas en el sector de alimentos. Esto no se puede descartar porque la calidad de los productos alimenticios colombianos es alta y hay mucha diversidad. Cuando usted va a un supermercado en Colombia, ve que en productos alimenticios se ofrece una gama muy amplia, desde productos estándares a nivel internacional, hasta productos regionales de alta calidad.

Eso implicaría que otras compañías del mundo, como las europeas, también estén interesadas en comprar. Es claro que en un mundo global, si los americanos se mueven, los europeos también responderán. Ya tuvimos una primera etapa de este estilo de consolidación, aunque no fue muy grande.

La segunda dirección tiene que ver con qué tanto Colombia puede exportar en productos alimenticios a Estados Unidos. Y para nadie es un secreto que las barreras de tipo técnico, fitosanitario y las licencias que se requieren para vender productos de consumo directo en Estados Unidos son muy elevadas. Allí hay un camino de aprendizaje muy largo. Pero lo más importante sería que el sector de alimentos colombiano superara la idea de ser proveedor de productos para mercados étnicos.

Lo que hacen muchas empresas colombianas del sector de alimentos es que quieren venderles a las comunidades latinas de los Estados Unidos. Si uno cree que va a conquistar los Estados Unidos vendiendo bocadillos, su mercado no puede crecer demasiado. Hoy es necesario pensar en productos que puedan llegar a tener participación en el mercado global. Se trata de ir más lejos.

 

I.A. ¿En esa ola de compra de empresas, a qué tipo de compañías le apuntarían los inversionistas?

 

Miguel Gómez. Uno compra dos cosas: marca, cuando ésta es muy fuerte. O canal, cuando la estructura de inversión requeriría grandes volúmenes. Hay empresas que no tienen buena distribución pero tienen muy buena marca. Y hay empresas que no tienen una marca importante pero su distribución es muy fuerte. No le voy a decir más, pues el listado de marcas colombianas de productos alimenticios es muy bueno y a esas les apuntarán los inversionistas.

 

I.A. ¿Y hay algunas empresas colombianas que tengan buena distribución en el exterior?

 

Miguel Gómez. Pocas empresas colombianas realmente tienen distribución importante en el exterior. Las compañías que han superado el mercado andino son muy pocas. Pero ya el hecho de tenerlo es muy importante. Colombia es una especie de portaviones para la región. Las empresas americanas que están en Colombia no exportan a Estados Unidos, sino a la Región Andina y a Centroamérica. Esos son los Targets.

 

I.A. ¿Pero si el foco es el mercado de la región, por qué el fenómeno sólo se daría si hay TLC?

 

Miguel Gómez. Una razón importante es que muchas de estas empresas del sector alimenticio de los Estados Unidos están cotizadas en bolsa. Y uno de los elementos más importantes que mira la bolsa es la participación en los mercados. Entonces lesinteresa comprar empresas en la Región Andina porque significan participación en mercados. Además, si las multinacionales compran empresas en la región, pueden ampliar el rango de productos que ofrecen. Colocan sus marcas en ese canal. Y eso les aumenta la participación.

Lo del TLC es importante, esencialmente, por la seguridad de la inversión. Por la capacidad que daría el tratado de resolver conflictos y de proteger la inversión extranjera. Todos esos elementos son más importantes. No es que ellos no puedan comprar hoy. Hoy también podrían. Pero preferirían hacerlo con la protección legal que les daría un TLC.

 

I.A. ¿Cómo están las exportaciones de productos alimenticios?

 

Miguel Gómez. A mercados desarrollados como el de Estados Unidos, todavía son muy marginales. Tenemos algo en la industria del azúcar, confitería, productos lácteos, algo en enlatados de productos étnicos como sopas, fríjoles, etc. Todo en pequeños volúmenes. Y yo sí diría que en productos de consumo directo ya se ha superado la meta de café, banano, camarones y atún. Esos son productos de exportación masiva, pero todo lo demás es absolutamente marginal. Colombia, desde el punto de vista comercial, es un país Caribe. Exporta al Caribe. Entendiendo como éste, Venezuela, Centroamérica y el Sur de los Estados Unidos. Nosotros no exportamos al Norte de Estados Unidos, sino al sur. Florida, Texas. Estamos muy lejos de ser un país global en ese sentido.

 

I.A. ¿Cómo está la relación de las industrias colombianas con los canales de distribución en Estados Unidos?

 

Miguel Gómez. Estamos haciendo un esfuerzo grande para romper el tema de acceso a los grandes distribuidores. Wal-Mart es nuestro primer objetivo. Ellos han considerado que Colombia es un país importante en términos de suministro de productos. Y usted sabe que meter el dedo meñique en Wal-Mart es cambiar de escala. Pero ahí estamos enfrentados a temas de escala de producción. Los pedidos que hacen ellos desbordan la capacidad de la inmensa mayoría de las empresas colombianas.

No tenemos la escala para atender, de manera permanente, un nicho de mercado. Y eso es frustrante, porque le dicen a uno sí, pero yo no voy a codificar el producto suyo, si usted no me lo puede mantener en X número de supermercados permanentemente. Porque todo el tema de distribución implica que en un almacén debe haber una determinada rotación en los productos y tiene que ver dónde están localizados. Usted no puede tener un producto que desaparece temporalmente de las estanterías porque no llegó o porque no se pudo cumplir con el pedido, eso no crea costumbre de consumo. Y sobre todo porque la diferenciación en las grandes superficies es la rotación de producto. Mientras más rota, es más interesante. Un producto que rota mucho puede tener un margen bajo y volverse interesante. Mientras uno que no rota necesita márgenes más altos. Ahí estamos enfrentando el problema de que cuando realizan los análisis técnicos del potencial del producto, viene la frase fatídica de ‘necesito X contenedores al mes' y se comprueba que la capacidad no existe.

Wal-Mart, por ejemplo, tiene un asesor permanente que está en Colombia buscando productos. Y cuando identifica uno, se adelanta la negociación, pero muchas veces fallamos cuando llegamos al tema del volumen. Pero bueno, la cuestión es que necesitamos más inversión para alcanzar esas exigencias. Y esa es otra visión.



 
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Edicion No. 25

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