|
Conozca los detalles técnicos, requisitos y recomendaciones para identificar los correctos transportes refrigerados para alimentos.
|
La implementación de sistemas eficientes de transporte refrigerado ha sido una de las mayores preocupaciones en los últimos años de la industria de alimentos colombiana. Las compañías de logística y distribución, algunas de ellas especializadas únicamente en alimentos, son concientes de la importancia de hablar con la verdad en procura del bienestar del consumidor, como asegura el director de mercadeo de Carrocerías Benfor LTDA., Jairo Benavides.
En el mercado bien pueden encontrarse numerosas ofertas de furgones, pero ocurre con frecuencia que mienten al asegurar ser refrigerados, la razón: no hay control en dicha materia, y la consecuencia directa es que generan grandes pérdidas y deterioro, incluso con efectos tóxicos en los alimentos.
El primer paso a seguir es entonces trabajar por la certificación para garantizar la confiabilidad de los prestadores de estos servicios. Actualmente el Icontec y un grupo de empresas transportadoras reúnen experiencias en el anteproyecto de la NTC 32304 para atender esa necesidad.
El ejercicio llega en un buen momento, pues hasta ahora el modelo ha sido la norma 2505 del Invima de 2004 y la Ley 769 de 2002 del Código Nacional de Tránsito, documentos que han ayudado pero requieren de actualización y profundización. Esto porque son normas generales para diferentes mercancías. Por ello existe una excelente oportunidad para incluir los últimos desarrollos en tecnología de refrigeración y aislamiento térmico concebidos en y para Colombia.
¿Cómo pues se pensaba el sistema de transporte refrigerado en el país antes de estas iniciativas? Salvo algunas empresas del corte de Éxito y Popsy que cuentan con sistemas satelitales para el seguimiento de la temperatura constante en el interior de los furgones de carga, muchos continúan usando materias primas y prácticas inadecuadas, como furgones metálicos, pesados y altamente conductores de calor, o los tanques externos para alojar los residuos líquidos de las carnes.
Al respecto, Alfonso Díaz de Füring LTDA., afirma que esta empresa fue pionera en proponer un sistema mucho más eficiente que el del tanque. Esto gracias a descubrir que cuando los residuos líquidos de alimentos como carne, pollo o pescado se llevan a un tanque recolector externo, se calientan y los vapores vician el ambiente interno del furgón. Por este motivo se pensó en ubicar en el interior del carro unos canales perimetrales. La aplicación es simple y consiste en hacer dichos canales más grandes para que los residuos se congelen en el interior.
La mejor respuesta definitivamente ha sido utilizar equipos de refrigeración autónomos, es decir, módulos mecánicos que se adaptan en la parte superior de los furgones a los cuales se les puede controlar la temperatura entre un rango de 30°C (para el helado) y 8°C. Vale aclarar que los furgones térmicamente aislados pueden conservar bajas o medias temperaturas, pero el 99% de los casos, asegura Díaz, es para congelados.
El rango de temperatura es fundamental porque valora las necesidades de cada producto. Por ejemplo, los lácteos toleran 8°C, y de ser congelados, sus propiedades se ven seriamente alteradas. En cuanto a las mezclas de carga, la norma actual es enfática en que son inapropiadas. Se recomienda en cambio llevar una sola clase de producto por furgón para evitar que los aromas se confundan unos entre otros y aumente la humedad.
Una posible alternativa para transportar en un solo carro mercancías diferentes, es ubicar barreras térmicas, construir ambientes aislados térmicamente con polipropileno, o algún material impermeable, resistente y lavable, nunca con madera. Pese a la opción, sigue siendo mejor no mezclar. “Lo que más afecta las características de los alimentos es la irregularidad en el mantenimiento de la temperatura y la contaminación por mezcla de olores, es indispensable tener compartimentos totalmente independientes”, enfatiza Benfor.
La anticipación a las fallas es también imperativa en el transporte refrigerado. Para esto es preciso un adecuado mantenimiento de los equipos e impedir apagar el carro. Esto especialmente para largas distancias dado que el sistema mantiene balanceada la temperatura las primeras ocho horas, tiempo después del cual empieza a decrecer en un grado cada 60 minutos. En este punto también se evalúa la seguridad, para lo que se recomiendan luces ocluidas y tuberías sondeables.
Se resalta también la vitalidad de entender que en estos equipos no puede hablarse de sistemas estándar. De acuerdo con la aplicación se usan, por ejemplo, distintas densidades. En últimas son varios factores los que determinan el correcto funcionamiento de los furgones: que sean estructuralmente resistentes, con un buen diseño y manejo técnico de construcción, y con adecuadas materias primas. Como ilustra Füring, “el buen manejo de la densidad evita el colapso por choque térmico y por cambios en la presión atmosférica”.
Es preciso buscar siempre un equilibrio, evaluar los costos, pero también el desempeño a largo plazo y la garantía. A esto le apuesta Benfor con lanzamientos como el del año pasado del furgón Euroblock y su participación en la construcción de la norma Icontec. Sobre ella, se espera que esté lista a partir del segundo semestre de este año y se convierta en la mejor carta para identificar quiénes están verdaderamente comprometidos con la calidad en el sector.
|
|
PUBLICIDAD

|
Agregar Comentario