LA SOLUCIÓN ESTÁ EN NUESTRAS MANOS


Desafortunadamente, ni los sucesos del los últimos tres meses, ni los estudios, análisis e informes publicados en ese plazo han servido para aclarar el panorama económico mundial. En este tiempo los organismos internacionales han aplazado una y otra vez la fecha en que estiman cambiará la tendencia hacia una recuperación del consumo mundial; pero han corregido a la baja sus estimados de desempeño para todas las economías del mundo.

 

Lo que sí nos han mostrado estos tres meses es la agilidad con que están dispuestos a actuar los gobiernos ante esta coyuntura y qué tan contundentes serán sus acciones para evitar una profundización de esta. Sin embargo, Colombia no sale bien librada.


Nuestro país ha centrado sus esfuerzos en tres áreas fundamentalmente: el fortalecimiento de las ya fuertes instituciones financieras para asegurar el flujo y el acceso a capital, la creación de empleo a través de mayores inversión en obras públicas y el ingreso de dólares al redoblar los esfuerzos para atraer inversión extranjera. La primera medida es aparentemente redundante y las otras dos, desafortunadamente, tardarán demasiado como para tener un verdadero efecto durante el 2009.

 

¿Cómo actuar entonces?

 

En primera medida hay que exigir un cambio de actitud de los gremios. Nunca antes la Andi, Fenalco o Acopi habían sido tan importantes para el futuro de sus afiliados. Sin embargo, esto requiere que cambien de actitud, que dejen de comportarse como analistas del sector yexijan firmemente medidas que revitalicen el consumo a corto plazo.

 

Los gremios también tienen que aprovechar esta coyuntura para exigir un plan que mejore los factores más problemáticos para hacer negocios en Colombia, revelados hace unos días en el Foro Económico Mundial. Resulta impresionante cómo, con lo precaria que es la infraestructura en el país, haya 5 factores que el foro consideran aún más problemáticos: las tasas de interés, la corrupción, la burocracia, los impuestos y las regulaciones laborales.

 

Por otro lado, hay que levantar la cabeza, ya que el panorama de las exportaciones con nuestros principales compradores, Estados Unidos, Venezuela y Ecuador, se oscurece. Hay que buscar nuevos mercados para nuestros bienes y trascender los productos étnicos para participar con productos de consumo masivo. No importa que debamos aliarnos con la competencia para alcanzar los volúmenes de demanda de los grandes compradores internacionales.

 

En esta coyuntura no podemos olvidar la profunda transformación que nuestros proveedores, muchos de ellos con nexos internacionales, han generado en nuestras compañías. Es en momentos como éste que tiene prelación pensar en el beneficio a mediano plazo para nuestra industria y afianzar la relación con estos proveedores. Finalmente, son ellos los que, en gran medida, nos permiten mantener un ritmo de innovación y actualización tecnológica necesaria para no perder puestos de competitividad frente a la industria mundial.



 
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Edicion No. 25

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