UN BUEN FUTURO PARA LOS POLÍMEROS


El consumo mundial de plástico tendrá una media de crecimiento del 5% anual hasta 2010, según lo afirma la asociación europea de fabricantes de plásticos, Plastics Europe. La entidad avizora que para ese año la producción alcanzará los 300 millones de toneladas.




 

El empaque plástico para alimentos ha jugado y jugará un papel muy importante en la industria, gracias a su practicidad y comodidad. El plástico es higiénico, ligero y muy resistente; versátil para múltiples innovaciones en formas, usos, diseños y colores. Además ahorra en consumo de energía. Y es que precisamente, las variables verdes, como se les ha denominado a las preocupaciones ambientales, al día de hoy influyen en las decisiones de uso que toma el consumidor final, pero también en la decisión de empaque que toman las empresas productoras de alimentos.

 

La Unión Europea por ejemplo, se ha trazado objetivos ambientales como reducir en un 20% los gases de invernadero antes del 2020, y aunque el envasado sólo representa un 10% de las emisiones totales de gas carbónico de un producto, la situación ambiental pone en una ventaja comparativa al plástico sobre el vidrio, puesto que el vidrio requiere un alto consumo de energía y las emisiones de gas carbónico son superiores.

 

Tendencia plástica

Según una investigación realizada por la Sociedad Alemana para la Investigación del Mercado de Envases y Embalajes, GVM, los cambios en el sector de empaques están beneficiando al plástico. Por ejemplo, la empresa francesa Un Air d'Ici productora de los helados Ice Fruits, recientemente sustituyó el aluminio por el plástico. Esto le ha significado una mayor capacidad de almacenamiento y reducciones de hasta 30% en el peso de los productos. La misma GVM asegura que el uso de latas ha disminuido cerca de un 8% en los últimos años, viéndose desplazada por el plástico, que ahora le sirve de empaque a productos, antes exclusivos de las latas de conserva, como verduras y frutas.

 

Un mañana en PET

Este polímero ha alcanzado hasta un 38% de presencia en el mercado en países como Alemania. En México, la amplia demanda de refrescos provoca consumos de entre 700 y 900 mil toneladas de PET al año. El poliéster termoplástico depende fuertemente del petróleo y si bien hace diez años, el barril de crudo costaba US$10, este año ha llegado a cotizarse a US$135, lo que obviamente encarece la producción del polímero. Sin embargo este material sigue siendo ampliamente preferido en el mercado del agua, las bebidas deportivas y los jugos. Para Mónica Conde, analista de la revista virtual Ambiente Plástico, aunque los precios de producción sean altos, se estima un crecimiento mundial de 6%, muy cercano a la media del plástico en general; y aún se pueden esperar incursiones fuertes del PET en productos como cerveza, lácteos y aceites.



 
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Edicion No. 33

 

 

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