De qué se trata
Según informes del Instituto Nacional de Salud, la Influenza Porcina Típica es una enfermedad respiratoria de los cerdos provocada por el virus de influenza tipo A que comúnmente se presenta a finales de otoño e invierno, enfermándolos gravemente pero con bajos índices de mortalidad. Asimismo, estos animales son susceptibles a virus como la influenza aviar o la humana estacional y pueden estar contagiados de varios al tiempo, lo cual, facilita la mezcla entre los genes de los virus originando un nuevo tipo “reasociado”. Es de aclarar que el brote de influenza tipo A actual es de tipo humano y no porcino.
Sin embargo, el contagio de esta enfermedad no es posible a través del consumo de la carne de cerdo o sus derivados, ya que el virus de origen porcino muere rápidamente al entrar en contacto con temperaturas de 70°C, además, los virus de influenza porcina son específicos de esa especie.
Todo inicia con un rumor
“No está claro el origen. Se encontró que el genoma del virus tenía un parecido con el cerdo y a la ligera se dijo que era de influenza porcina, con eso prácticamente nos pusieron INRI sobre el producto”, afirma Freddy Velásquez, Presidente Asociación Colombiana de Porcicultores. Ello provocó que durante los primeros 6 días de conmoción los porcicultores perdieran cerca de $3.000 millones por la escasa demanda de carne de cerdo a nivel nacional “y pasará mucho más tiempo mientras la gente entiende que el virus no es letal, que es una gripa más y que nada tiene que ver con el consumo de la carne de cerdo”, agrega Consuelo Velasco, Gerente Asociación Colombiana de Porcicultores.
Según Pilar Agudelo, Especialista del Área de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad de Alimentos del IICA (Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura), en México el consumo de carne de cerdo disminuyó un 80% y en Colombia se estima un aproximado del 30%: “Todo por una mala comunicación de los riesgos. Hablamos de un virus tipo A de origen humano, solo una parte de su código genético es porcino (también consta de una parte de origen aviar y otra de origen humano). Este es el ejemplo perfecto de los alcances de la mala información porque es un virus netamente respiratorio, de transmisión con secreciones por el aire y no por alimentos”.
Inocuidad Industrial
“La clave está en aplicar los sistemas de aseguramiento de la calidad para proteger los alimentos desde el inicio hasta el final, desde la producción primaria hasta el consumidor”, advierte el IICA. “Sacar de la informalidad a ciertas partes del sector productor, hay una brecha tecnológica y de formación entre la industria y los informales pero es importante que cualquier parte de la cadena trabaje bajo una metodología. Además, ya tenemos una política en el país que son los CONPES de inocuidad, eso obliga a los ministerios a destinar recursos anuales para proteger la calidad del producto, un ejemplo de ello fue la asignación del rol de vigilancia y certificación de los mataderos al INVIMA”, agrega el Instituto.
La Asociación Colombiana de Porcicultores basa su producción porcícola en una serie de Buenas Prácticas de Manejo que involucra todos los eslabones de la cadena porque “estimamos que el sector genera cerca de 90.000 empleos directos e indirectos y con ello se beneficia la salud de los animales, los trabajadores, la seguridad industrial y el medio ambiente”. Estas prácticas contemplan el origen y la selección de los porcinos, las instalaciones, la administración de los alimentos, el adecuado manejo sanitario, la bioseguridad y el bienestar animal; ya que “los animales son tan sensibles como nosotros y, si no están bien cuidados, su sistema inmune se puede afectar perjudicándonos a todos”, añade Velasco.
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