Al parecer, la vigilancia del transporte de productos cárnicos es una tarea interdisciplinaria en la cual las entidades que velan por la salud pública se apoyan y se complementan, pero ninguna asume la responsabilidad total.
La competencia del Invima: La entidad asume la mayor responsabilidad en los centros de beneficio, distribución y almacenamiento. Es decir, en los establecimientos donde se encuentra el producto. Sin embargo, una vez los alimentos son cargados en un camión para su transporte, dejan de ser competencia de la entidad, como lo explica Laura López Ingeniera de Alimentos y Contratista del Invima.
La policía de tránsito: Cuando los productos cárnicos se cargan en camiones, pasan a ser competencia de la Policía de Tránsito, entidad que según el Coronel Jaime Enrique Moreno Rodríguez, Comandante de Transito de Bogotá “tiene la capacitación adecuada para realizar cualquier tipo de procedimiento con relación al transporte y manipulación de alimentos, de acuerdo con los conocimientos adquiridos en el transcurso de su carrera policial, mediante la preparación y la capacitación continua que se tiene por parte de la institución”.
Esta autoridad debe encargarse de vigilar que los vehículos cumplan con la resolución 2505 de 2007. En ella se estipulan los requisitos para los vehículos que transporten carne, pescado o alimentos fácilmente corruptibles. Además, deben verificar que los permisos y documentos del transportador se encuentren al día.
La Secretaría de Salud: Por su parte, esta institución se encarga de expedir las certificaciones para los transportadores que se preparan en manipulación y transporte de alimentos. Para ello, se dicta un curso en los principales hospitales de cada localidad y, además, se inspecciona que los camiones cumplan con los requisitos y las condiciones para esta actividad. Así mismo las secretarías de salud apoyan la labor de la policía, en caso de encontrarse alguna irregularidad que requiera el decomiso de mercancía, o una inspección más profunda de su calidad.
¿Es suficiente?
Si bien cada entidad aporta su granito de arena a un trabajo conjunto para que las normas establecidas se cumplan, “el control que se realiza en Colombia no es tan riguroso debido a la transición de la normatividad Sanitaria y a la fragmentación de la inspección, vigilancia y control sanitario de las entidades competentes”, menciona Maria Cristina Prieto, Profesional Especializada del Área de Vigilancia en Salud Pública y de la Línea de Seguridad Alimentaria de la Secretaría de Salud. De ahí que sea necesario que las empresas sean conscientes de lo que implica el incumplimiento de estas normas y que hagan también su aporte para la salud pública.
Principales requisitos
Tanto los vehículos, como el personal encargado del transporte de productos cárnicos o refrigerados, deben ceñirse a las especificaciones establecidas en diferentes leyes como la resolución 2505 de 2004 del Ministerio de Transporte, el Decreto 1500 de 2007 del Ministerio de Protección Social y el Decreto 3075 de 1997 del Ministerio de Salud.
En el caso de los vehículos, por ejemplo, estos deben cumplir las condiciones sanitarias apropiadas como: materiales resistentes a la corrosión, paredes con aislamiento térmico, techos y pisos con materiales sanitarios, puertas herméticas, unidades para el drenaje de líquidos, thermokings y dispositivos que permitan monitorear la temperatura. Igualmente el vehículo debe tener el permiso de la Secretaría de Salud y posteriormente garantizar mantenimientos preventivos.
También es indispensable que los conductores y las personas encargadas del transporte se capaciten en la manipulación de alimentos, administración de los equipos y reciban una certificación de instituciones avaladas por la Secretaría de Salud.
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Frente a las autoridades de control y su papel, es importante que ellos adquieran conocimiento sobre las diferencias entre el frio estacionario y el de los vehiculos de transporte, de modo que a la hora de realizar una inspeccion tengan elementos adecuados de juicio que les permita tomar una correcta decision frente a cada vehiculo en particular tanto para saber cual equipo es realmente adecuado, cuando se encuentran bien y cuando no cumple con los requerimientos minimos de acuerdo a la normatividad.
En la actualidad se comete errores en ambas direcciones que al final van en detrimiento de los fines de la norma, bastante beneficiosos para toda la cadena.